Un desastre puede cambiarlo todo: cómo preparar su casa antes de un terremoto o huracán
Los desastres naturales pueden ocurrir cuando menos los esperamos. Y aunque nadie puede predecir exactamente cuándo ocurrirá un terremoto o cuál será la trayectoria final de un huracán, sí podemos prepararnos para responder mejor cuando llegue el momento.
Para los propietarios de viviendas, prepararse no significa solamente tener agua y alimentos almacenados. También significa conocer los riesgos de la zona donde vive, saber cómo proteger a su familia, identificar los puntos vulnerables de su vivienda, tener documentos importantes respaldados y entender qué cubre —y qué no cubre— su seguro.
Dos de los eventos que merecen especial atención son los terremotos y los huracanes.
Aunque son fenómenos completamente diferentes, tienen algo en común: la preparación comienza mucho antes de que ocurra el desastre.
1. TERREMOTOS: cuando no hay tiempo para reaccionar
A diferencia de un huracán, que normalmente puede ser monitoreado durante días antes de llegar a una zona determinada, un terremoto puede comenzar prácticamente sin aviso.
Por eso, la preparación para un terremoto depende mucho menos de “esperar la alerta” y mucho más de saber exactamente qué hacer, tener la vivienda preparada y reducir los peligros que existen dentro de ella.
Durante un terremoto, la recomendación de seguridad de organismos especializados como el U.S. Geological Survey es clara:
Agáchese. Cúbrase. Agárrese.
En inglés:
DROP. COVER. HOLD ON.
Si está dentro de una vivienda cuando comienza el movimiento:
Agáchese para evitar perder el equilibrio.
Cúbrase debajo de una mesa o escritorio resistente y proteja especialmente su cabeza y cuello.
Agárrese de la estructura que lo está protegiendo hasta que termine el movimiento.
El USGS recomienda permanecer dentro del edificio durante el movimiento, alejarse de ventanas, muebles pesados y objetos que puedan caer, y no intentar salir corriendo mientras el edificio todavía está temblando.
No corra hacia la puerta
Uno de los errores más comunes es pensar que colocarse debajo del marco de una puerta es la opción más segura.
En las viviendas modernas, los marcos de las puertas no necesariamente ofrecen una protección especial frente a objetos que caen. Además, intentar salir corriendo durante el movimiento puede exponerlo a vidrios, fachadas, muebles u otros elementos que estén cayendo.
La prioridad debe ser protegerse donde está, no intentar atravesar la vivienda durante el movimiento.
¿Cómo preparar su casa para un terremoto?
La preparación comienza mucho antes del primer movimiento.
1. Identifique los objetos que podrían caer
Mire alrededor de su vivienda y pregúntese:
- ¿Hay televisores que podrían caer?
- ¿Hay estanterías altas sin asegurar?
- ¿Hay espejos sobre camas o sofás?
- ¿Hay objetos pesados colocados en lugares altos?
- ¿Hay cuadros o elementos decorativos que podrían desprenderse?
- ¿Hay muebles que podrían bloquear una salida?
- ¿Hay electrodomésticos pesados que no estén correctamente asegurados?
Estos elementos pueden convertirse en peligros durante un terremoto.
FEMA recomienda prestar especial atención a elementos no estructurales de la vivienda y a componentes que pueden representar riesgos durante un movimiento sísmico.
2. Asegure muebles y elementos pesados
Estanterías, televisores, calentadores de agua, muebles altos y otros elementos deben revisarse y, cuando corresponda, fijarse adecuadamente.
No se trata únicamente de proteger sus pertenencias.
Se trata de evitar que esas pertenencias se conviertan en una fuente de lesiones.
3. Conozca los lugares más seguros de cada habitación
No espere a que ocurra el terremoto para decidir dónde protegerse.
Identifique con anticipación:
El lugar donde podría cubrirse.
Los objetos de los que debería alejarse.
Las rutas de salida que utilizaría después de que termine el movimiento.
También es recomendable practicar con los miembros de la familia qué hacer.
La práctica permite que la respuesta sea más automática y reduce la posibilidad de tomar decisiones peligrosas en medio del caos.
2. Después del terremoto: el peligro no necesariamente terminó
Cuando termina el movimiento principal, todavía pueden existir riesgos.
Puede haber:
- Réplicas.
- Vidrios rotos.
- Fugas de gas.
- Incendios.
- Cables eléctricos caídos.
- Daños estructurales.
- Objetos inestables.
- Daños en carreteras y puentes.
Por eso, no debe asumir que la vivienda es segura simplemente porque el movimiento terminó.
Si existen daños visibles importantes, siga las instrucciones de las autoridades locales y evite ingresar a estructuras que puedan ser inseguras.
Si se encuentra conduciendo cuando ocurre un terremoto, el USGS recomienda detenerse cuidadosamente en un lugar seguro, alejado de puentes, árboles, postes y líneas eléctricas, y permanecer dentro del vehículo hasta que termine el movimiento.
3. Prepare un kit de emergencia
Tanto para terremotos como para huracanes, tener suministros básicos disponibles puede ser fundamental.
Su kit debería considerar, entre otros elementos:
- Agua potable.
- Alimentos no perecederos.
- Medicamentos esenciales.
- Linternas.
- Baterías.
- Cargadores y baterías externas.
- Radio.
- Botiquín de primeros auxilios.
- Documentos importantes.
- Dinero en efectivo.
- Artículos para bebés, adultos mayores o personas con necesidades especiales.
- Suministros para mascotas.
Pero existe un elemento que muchas personas olvidan:
Los documentos.
Guarde copias digitales y, cuando sea posible, copias físicas de documentos importantes como:
- Identificaciones.
- Pólizas de seguro.
- Información bancaria.
- Documentos de la vivienda.
- Inventario de bienes.
- Información médica.
- Contactos de emergencia.
La preparación financiera también forma parte de la preparación ante desastres.
FEMA recomienda considerar los recursos disponibles, las posibles pérdidas y las características de las coberturas de seguro antes de que ocurra un desastre.
4. HURACANES: hay más tiempo, pero no hay que esperar
Aquí encontramos una diferencia importante.
Mientras que un terremoto puede ocurrir sin aviso, los huracanes normalmente permiten cierto margen para prepararse.
Eso no significa que el riesgo sea menor.
Un huracán puede generar múltiples amenazas simultáneamente:
Vientos fuertes
Los vientos pueden dañar techos, ventanas, puertas, árboles, estructuras exteriores y sistemas eléctricos.
Marejada ciclónica
En las zonas costeras, el aumento anormal del nivel del agua provocado por la tormenta puede convertirse en una de las amenazas más peligrosas.
El National Hurricane Center señala que la marejada ciclónica y las grandes olas representan una de las mayores amenazas para la vida y la propiedad en las zonas costeras.
Lluvias e inundaciones
Y aquí existe una idea equivocada que vale la pena recordar:
No es necesario vivir directamente frente al océano para sufrir los efectos de un huracán.
Las lluvias intensas pueden producir inundaciones incluso tierra adentro. Ready.gov advierte que los huracanes pueden generar lluvia, viento y agua en zonas que no necesariamente están ubicadas directamente en la costa.
Tornados
Los huracanes también pueden producir tornados, por lo que la preparación no debe concentrarse exclusivamente en el viento.
5. Antes de un huracán: prepare su vivienda
La mejor preparación ocurre cuando todavía no existe una emergencia.
NOAA recomienda desarrollar un plan de evacuación, reunir suministros, revisar el seguro, documentar las pertenencias y fortalecer la vivienda antes de que llegue la temporada de huracanes.
Revise su techo
El techo es uno de los componentes más importantes de la vivienda frente a vientos fuertes.
Revise:
- Tejas o materiales deteriorados.
- Posibles filtraciones.
- Elementos sueltos.
- Canaletas.
- Sellos.
- Áreas vulnerables alrededor de penetraciones.
Si existen dudas, solicite una inspección profesional.
Revise puertas y ventanas
Las ventanas y puertas exteriores pueden convertirse en puntos vulnerables durante un evento de viento fuerte.
Determine con anticipación qué sistema de protección utilizaría y asegúrese de que sea compatible con su vivienda y con las recomendaciones de las autoridades locales.
Limpie los alrededores
Antes de una tormenta, revise árboles, ramas, muebles exteriores, macetas, decoraciones y otros objetos que puedan convertirse en proyectiles.
Un objeto que normalmente parece inofensivo puede representar un peligro considerable cuando es impulsado por vientos fuertes.
6. Tenga un plan de evacuación
Este punto es especialmente importante para quienes viven en zonas costeras o áreas que pueden estar sujetas a órdenes de evacuación.
No espere hasta el último momento para decidir:
¿A dónde voy?
¿Cómo voy a llegar?
¿Qué llevo conmigo?
¿Qué hago con mis mascotas?
¿Dónde están las rutas de evacuación?
Ready.gov recomienda conocer con anticipación la zona de evacuación y planificar cómo salir rápidamente si las autoridades ordenan evacuar.
Su plan debería incluir:
- Un destino seguro.
- Una ruta principal.
- Una ruta alternativa.
- Un punto de encuentro familiar.
- Contactos de emergencia.
- Un plan para mascotas.
- Una lista de medicamentos y artículos esenciales.
- Copias de documentos importantes.
Y, sobre todo:
Si las autoridades ordenan evacuar, no espere a que la situación empeore.
7. Revise su seguro antes de que lo necesite
Esta puede ser una de las partes más importantes de toda la preparación.
Muchas personas descubren las limitaciones de su póliza después de que ocurre un desastre.
Y ese puede ser el peor momento para descubrirlas.
No asuma que su seguro de vivienda cubre automáticamente todos los daños relacionados con inundaciones, terremotos o huracanes.
Por ejemplo, FEMA señala que las pólizas tradicionales de propietarios generalmente no cubren los daños por inundación y que el seguro contra inundaciones suele ser una póliza separada.
En el caso de terremotos, FEMA recomienda preguntar específicamente por las opciones de seguro, los deducibles, las exclusiones y la cobertura disponible para gastos como alojamiento temporal mientras se repara la vivienda.
Antes de una emergencia, pregunte a su agente:
¿Qué cubre exactamente mi póliza?
¿Qué exclusiones existen?
¿Cuál es mi deducible?
¿Estoy cubierto ante inundaciones?
¿Estoy cubierto ante daños relacionados con viento?
¿Qué sucede si tengo que vivir temporalmente fuera de mi casa?
¿Qué cobertura tengo para mis pertenencias personales?
No espere a tener una reclamación para conocer las respuestas.
8. Documente su vivienda antes del desastre
Este es un paso sencillo que muchas personas pasan por alto.
Tome fotografías y videos de:
- Electrodomésticos.
- Muebles.
- Electrónica.
- Joyas.
- Obras de arte.
- Equipos.
- Vehículos.
- Mejoras realizadas en la vivienda.
Guarde esta información en un lugar seguro y, preferiblemente, también en la nube.
Esto puede facilitar la documentación de pérdidas y la presentación de una reclamación de seguro.
9. La preparación también protege el valor de su propiedad
Preparar una vivienda ante desastres no significa solamente proteger a las personas.
También significa proteger un activo que probablemente representa una de las inversiones más importantes de una familia.
FEMA señala que las medidas de adaptación o “retrofitting” pueden utilizarse para mejorar la resistencia de viviendas frente a diferentes amenazas, incluidos vientos fuertes, inundaciones y terremotos.
Dependiendo de la ubicación y características de la vivienda, algunas mejoras pueden incluir:
- Refuerzo estructural.
- Protección de ventanas.
- Mejoras en el techo.
- Anclaje de determinados elementos.
- Mejor drenaje.
- Protección frente a inundaciones.
- Refuerzo de elementos vulnerables.
La decisión de realizar estas mejoras debe basarse en las características específicas de la propiedad y, cuando corresponda, en la evaluación de profesionales calificados.
10. Su checklist de preparación
Antes de que ocurra una emergencia, pregúntese:
TERREMOTO
☐ ¿Sé dónde protegerme dentro de mi casa?
☐ ¿Mi familia conoce “Agáchese, cúbrase y agárrese”?
☐ ¿Tengo muebles altos asegurados?
☐ ¿He identificado objetos que podrían caer?
☐ ¿Tengo un kit de emergencia?
☐ ¿Tengo copias de documentos importantes?
☐ ¿Sé qué hacer después del terremoto?
HURACÁN
☐ ¿Conozco mi zona de evacuación?
☐ ¿Tengo una ruta de evacuación?
☐ ¿Tengo una ruta alternativa?
☐ ¿He revisado el techo?
☐ ¿He revisado ventanas y puertas?
☐ ¿He asegurado o retirado objetos exteriores?
☐ ¿Tengo agua, alimentos y medicamentos?
☐ ¿Tengo baterías y cargadores?
☐ ¿Tengo un plan para mis mascotas?
☐ ¿He revisado mi seguro?
☐ ¿Tengo fotografías actualizadas de mis pertenencias?
En conclusión
Nadie puede controlar cuándo llegará un terremoto o cuál será la trayectoria de un huracán.
Pero sí podemos controlar cuánto estamos preparados para enfrentarlo.
La preparación comienza mucho antes de que llegue la emergencia: conocer los riesgos de su zona, preparar a su familia, revisar su vivienda, proteger sus pertenencias, tener un plan de evacuación y entender exactamente qué cubre su seguro.
Y si está pensando en comprar una propiedad, estas preguntas también deberían formar parte de su proceso de decisión.
Porque comprar una casa no consiste solamente en encontrar una propiedad que le guste.
También significa entender dónde está ubicada, cuáles son sus riesgos y cómo proteger la inversión que está haciendo.
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