Las actas de la Fed publicadas tres semanas después de su reunión del 27–28 de enero muestran que el “freno” para nuevos recortes de tasas se resume en una variable: que la inflación baje de forma más convincente hacia el 2%. La mayoría de los 19 participantes considera que el mercado laboral se ha estabilizado tras el repunte del desempleo a finales de 2025 y que la tasa de referencia ya está cerca de un nivel “neutral” (ni impulsa ni frena). Por eso, mantuvieron el tipo alrededor de 3,6% después de tres recortes en 2025; solo Stephen Miran y Christopher Waller votaron por un recorte adicional de 25 puntos básicos.
El comité está dividido: varios ven más recortes si la inflación continúa descendiendo, otros prefieren una pausa prolongada e incluso algunos respaldarían dejar explícito que la próxima decisión podría ser recortar o subir si la inflación se atasca. Powell sugirió esperar meses para evaluar datos. La presión política de Trump por tasas al 1% no cambió la postura.
Los indicadores recientes apuntan a paciencia: el IPC subió 2,4% interanual en enero, pero la medida preferida de la Fed (menos sensible a vivienda) estaría cerca de 3%. Además, el empleo repuntó (130.000 nuevos puestos) y el desempleo bajó a 4,3%. Michael Barr defendió mantener tasas estables “por algún tiempo”, mientras Austan Goolsbee ve espacio para varios recortes si la inflación vuelve a converger al 2%.
